La Tuberculosis es una enfermedad infecciosa. La causa un tipo de bacteria llamado Mycobacterium tuberculosis o M.tuberculosis.
La tuberculosis suele afectar a los pulmones, pero la TB puede afectar a casi cualquier parte del cuerpo. Se transmite a través del aire. Cuando aquellos que tienen el TB en sus pulmones (llamada “tuberculosis pulmonar”) tosen, ríen, estornudan, cantan o incluso hablan, los gérmenes que causan la TB pueden ser expelidos al aire. Si otra persona respira dichos gérmenes, tiene la probabilidad de contraer la tuberculosis.
Si no se diagnostica a tiempo, no se trata o no se trata adecuadamente, la tuberculosis puede ser letal.
Pueden darse cepas multirresistentes de la enfermedad en aquellos pacientes que no reciben un tratamiento adecuado para la TB. Una TB multirresistente es mucho más difícil de tratar que una tuberculosis sensible a los fármacos.
Es bastante posible estar infectado con la bacteria TB, pero no necesariamente estar enfermo o resultar contagioso. A este fenómeno se le denomina “infección latente”. No es dañina en su forma latente, ya que el individuo no desarrollará ninguno de los síntomas, ni podrá contagiar a otros con ella. La Organización Mundial de la Salud estima que un tercio de la población mundial es portadora de la infección en su estado latente. Se estima que de aquellos con una infección latente de TB, sólo el 10% desarrollará la enfermedad.
Cuando alguien pasa de tener una “infección latente” a “la enfermedad activa”, el individuo empieza a encontrarse mal. Cuando la enfermedad se activa, puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Con mayor frecuencia aparece en los pulmones. A este fenómeno se le denomina “tuberculosis pulmonar”. Cuando la TB se da en cualquier otra parte del cuerpo, como por ejemplo, en los nódulos linfáticos, la columna, los riñones, etc., se le llama “tuberculosis extrapulmonar”.
Dado que la TB es una enfermedad que se transmite por el aire, es necesario que alguien con la TB en estado activo en sus pulmones la expulse. Por lo tanto, si alguien tiene TB en cualquier otra parte que no sean los pulmones, no puede contagiarla ya que no puede exhalarla. Esto no quiere decir que la TB extrapulmonar sea menos peligrosa para aquél que la padezca. Dónde resida la enfermedad no es relevante. Ambos tipos pueden afectarte gravemente. Si cualquiera de ellas, la pulmonar o la extrapulmonar, no se trata, puede ser muy perjudicial y potencialmente letal.
Una persona con infección tuberculosa latente:
- No sufre síntomas.
- No está enferma.
- No puede transmitir la TB.
- Obtendría resultados normales para una radiografía de tórax y una baciloscopia.
Una persona con TB activa:
- Puede tener tos intensa durante 3 semanas o incluso más (cuando la TB está presente en los pulmones).
- Puede sentir dolor en el pecho, esputar con flema e incluso sangre.
- Puede sentirse débil o fatigada.
- Puede sufrir pérdida de apetito y pérdida de peso.
- Puede obtener resultados anormales para la radiografía de pecho o dar positivo para la baciloscopia.
Cualquiera puede contraer la TB, sin embargo, cierta gente está en mayor situación de riesgo de desarrollarla en su forma activa. Éste es el caso de:
- Gente que comparte el mismo espacio vital, por ejemplo, con aquellos con los que vive. Esto incluye instituciones como prisiones, hospitales o residencias.
- La pobreza es uno de los principales factores desencadenantes de la TB. Una buena alimentación resulta vital para mantener una buena salud. Ciertos problemas de índole social como el desamparo, la pobreza o el vivir en zonas superpobladas, el alcoholismo o el consumo de drogas ilegales, pueden incrementar el riesgo de que la persona desarrolle la TB activa.
- Gente con problemas de salud que afectan al sistema inmune, como el VIH/SIDA, la diabetes, ciertos tipos de cáncer, y aquellos que toman medicamentos para otras condiciones médicas, también sufren mayor riesgo. Cuando el sistema inmune no funciona en su condición óptima, no puede prevenir el que la infección latente de la TB se convierta en enfermedad TB.
La buena noticia es que tanto la TB como la TB multirresistente son curables. El tratamiento, combinación de varios fármacos, dura un mínimo de 6 a 9 meses.
Si tienes TB/TB multirresistente y comienzas el tratamiento, en poco tiempo te sentirás mejor y dejarás de ser contagioso. Esto no significa que puedas dejar de tomar la medicación. Lleva mucho tiempo acabar con el microbio de la TB debido a que se multiplica muy lentamente y puede esconderse. También es importante asegurarse de que se haya acabado con todas las bacterias de la TB, para que la enfermedad no reaparezca.
Algunos de los medicamentos para tratar la TB tienen efectos secundarios. Esto se debe a que son efectivos. Si tienes problemas al tomar la medicación para la TB habla con tu médico o especialista. Podrán ayudarte a administrar la medicación.
Sigue las instrucciones del tratamiento al pie de la letra y algún día podrás dejar de tomar los medicamentos. Merece la pena estar al tanto con el tratamiento, ya que es probable que te salve la vida. La TB/TB multirresistente puede pasar a formar parte de tu pasado, en vez de tu futuro, si tienes la voluntad suficiente.



